Un servicio que el ayuntamiento ofrece para que las personas mayores que viven solas estén acompañadas cada día. Por la mañana acercan el móvil a un imán de la nevera o a una pulsera, y con eso ya han dado los buenos días a los suyos. El día que no lo hacen, su gente lo sabe; y solo si nadie se ocupa, llega al ayuntamiento.
2 minutos · con las pantallas reales
Lo que pone el ayuntamiento es un servicio. Lo que ella hace cada mañana es dar los buenos días a los suyos. Toda la mecánica es esta, y es a propósito: algo que se hará cada día durante años tiene que ser corto, fácil y agradable de hacer.
Acerca el móvil cuando se levanta, con el objeto que haya elegido. No tiene que aprender nada: no hay aplicación, ni contraseña, ni nada que cargar.
Los hijos, los hermanos o los vecinos que ella misma haya dicho, y en el orden que ella diga. El ayuntamiento está detrás, por si un día no hay nadie.
Primero le llega un recordatorio a ella sola. La mayoría de días se acaba ahí, y de su casa no ha salido nada.
Todos los casos, uno a uno: el día normal, el día que se despista, el día que no lo hace, el botón de ayuda y lo que ve el ayuntamiento. Las pantallas son las del sistema real.
La teleasistencia sirve para pedir ayuda cuando pasa algo, y lo hace bien. NIU·BONDIA no va de cosas que pasan: va de la costumbre de saludarse cada día. Por eso está sobre todo los días en que no pasa nada, que son casi todos.
Se pueden tener las dos y no se pisan: una responde cuando ella pide ayuda, la otra está cada mañana aunque no la pida. Muchas personas tienen la primera y no han tenido que usarla nunca.
Al imán de la nevera o a la pulsera. Se abre una pantalla con su nombre y un botón verde. Ninguna aplicación, ninguna contraseña, nada que cargar.
Cada domingo reciben un resumen de cómo ha ido la semana. Y el día que no da el buenos días, les llega un WhatsApp con un enlace para decir «ya me ocupo».
Si nadie de la familia responde, llega un correo con quién queda y su teléfono. Los días en que no llega ningún correo, no hay nada que hacer.
Primero ella, después su gente, y el ayuntamiento solo al final. Cada paso da tiempo al siguiente, y en cualquier momento, si acerca el móvil, se detiene todo. Las horas las elige el ayuntamiento.
En el panel sale en gris, y de su casa no ha salido nada. Quizá se ha levantado tarde, y ya está.
Un WhatsApp por si se ha despistado. Todavía no lo sabe nadie más que ella.
A todas las personas de confianza a la vez, con un enlace. Quien lo pulsa primero se queda el caso.
Solo si nadie ha respondido: quién queda, dónde vive y a quién llamar.
A cualquier hora, haya dado los buenos días o no. Avisa a su gente con la dirección. El ayuntamiento queda informado, pero no se compromete a atenderlo: para una urgencia, el 112.
Compara a cada persona consigo misma, nunca con nadie más, y cuando una costumbre cambia lo dice con palabras. Nunca dice por qué: no diagnostica nada. Sirve para que quien la visite sepa de qué hablarle, no para ponerle ninguna nota.
Si lleva diez días sin decir nada y nadie ha hecho nada, el sistema deja de insistir y escribe al ayuntamiento y a la familia para que alguien lo decida. No da de baja a nadie por su cuenta, ni sigue enviando avisos que ya no lee nadie.
No hace falta entrar cada día: los días que queda alguien por atender llega un correo y es entonces cuando se abre. Cuando se abre, dice quién es, dónde vive y a quién llamar; y cuando habéis hablado, se cierra el caso diciendo cómo ha ido.
De cuánta gente se ha sabido algo cada día, cuántos avisos ha habido y cómo acabaron. Se ve al momento, se imprime y se descarga para Excel. Sirve tal cual para una memoria o una comisión informativa.
Cada persona tiene dos, y los dos hacen exactamente lo mismo: acercarles el móvil abre su pantalla. Solo cambia la forma, y se elige la que ella usaría.
Sin batería, sin carga y sin nada que se pueda estropear. Si se pierde, se le da otro y el viejo deja de servir.
Esto no es letra pequeña. Un servicio que ofrecéis vosotros y que se hace cada día tiene que decir por escrito hasta dónde llega y hasta dónde no, para que luego no haya malentendidos con nadie.
Es para personas mayores que viven solas, se valen por sí mismas y tienen móvil. Para quien necesita atención continuada, este servicio no sirve, y vale más decirlo que vendérselo igual.
Decidnos cuántas personas tenéis en mente y os pasamos el presupuesto, lo que incluye y los documentos del servicio. Os contestamos en un máximo de 48 horas laborables.